Hace más de un mes me encargué en Amazon dos libracos y un par de cds, de esos que no se consiguen acá (figurate, otra vez como en los ochentas, ya no hay variedad aquí en este pueblo bicicletero), y Febe escondió las llaves del buzón, y pasaron los días y se juntó el correo. Hace un par de semanas me puse a sacar las cartas por la ranura del buzón con un palito, ahí taba yo, como mugre ratero con mi palito sacando los sobres, ya ves lo que tengo que hacer, pinche escuincla, le decía a la muy quitada de la pena, todo por tu desmadre de las llaves, y yo, saque y saque sobres y papeles, a ver si de menos me habían dejado los discos, pero pura madre, estados de cuenta, predial, agua, cable, que las pizzas a domicilio, que el kentuchi a domicilio, que le compro sus acciones de telmes, que le arreglo el refri y la lavadora, que lo otro, pero ni un méndigo disco, y ya al final, cuando tenía los dedos tensos de tanto estirarlos, pude sacar dos avisos del cartero, que ya le llegaron dos paquetes, y que ya le llegaron otros dos, y que su chingada, si no viene ya, los devolvemos, y que veo con prontitud en el gogle map dónde era la dirección de la oficina de correo, y que agarro la escuincla y me lanzo al rescate. Nada más no está mi disco de daniel lanois y te desheredo, móndriga, porque ya es la segunda vez que compro el disco, la primera vez no llegó y hasta me devolvieron el dinero, pero ahora si ya había llegado, y ahí voy, vuelto madre, por si era como de película, que uno llega justo cuando ya se van llevando lo de uno.
Ayer se devolvieron sus paquetes, me dijo la señorita, fíjese que lo estuvimos esperando más de lo acostumbrado, pero ya se devolvieron.
Hoy aparecieron las trinches llaves, abajo del ampli, estaban a la sombra del maravilloso amplificador pavonado que se va a quedar esperando sin sonar los discos que van de regreso a estranjia.
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El Betito y yo pasamos al starbux de la torre mayor, ohh qué grande ser (la torre, no el starbux), a ver que se sentía y a ajustar el tema de los negocios que nos traemos, pero el chocolate caliente no está chido y me sentí incómodo de que el localito se llena y se junta la gente parada y de que no había razón para sacar la lucidora computadora (como ir a los tacos al pastor de la glorieta de vertiz y no pedir cebollitas). Viendo que el Betito no se levantó a ofrecerle su lugar a unas damas, yo tampoco lo hice, tu entiendes, por respeto a las costumbres de la gente que uno acompaña, si no, pues si... además no fueran a pensar que queríamos escarceo y clitoramiento de chuporis. Ya ves, vieja, como te soy fielote.
Estaría mejor que en las kekas junto al mercado de plantas de Xochimilco hubiera interné con café de la olla.
Ayer, poco antes de la media noche me llamó Betito para decirme que no podía formatear la lap, ay qué vergüenza.
Yo pidiendo que le retiren la ciudadanía a los informáticos que no pueden con cosas así, o que de menos los manden a escuelas para gente "especial", y uno de mis colaboradores me sale con su chiste. Por favor, si lo ven en la calle no lo señalen ni murmuren, recuerden que es mi amigo.
Actualización 13:54 ------------
El gremio puede alzar la cara otra vez. Betito reporta la labor de recuperación informática terminada con éxito y pide, con toda cordialidad, que yo haga pública su reivindicación.
Shales, parece que nadie podía pasar un méndigo trapo por el blog en lo que anduve de desmadre.
Es que saliendo del metrobus unos camaradas me invitaron a una fiesta a las de acá:
... y se me hizo de noche.
Conjeturas:
A la Meg Ryan le gustan los sujetos de cierto tipo.
Parece que Ringo si sabe de ritmos, nomás que los otros tres weyes famosos no lo dejaban demostrarlo y lo opacaban con sus fresadas.
Creo que para cambiar el tono del viejito hay que tapar un hoyito como con las flautas.
Los Po-Ka-Má rellenos de chamoy que venden en la Comer saben bien chido.
Hubo un compló para impedirme usar el segundo piso ... pusieron una carrera de humanoides para bloquear mi paso.
Hay un compló de todos los demás que no me recordaron que tenía que verificar la nave (no me hubiera agarrado la chota si me hubiera podido ir por el segundo piso)
A lo mejor la vida me hacia señas para prevenirme pero no las supe ver cuando iba saliendo por la mañana, si ahí estaba todo claro, pero yo, necio, pensé que nomás era un espectacular como todos:
Ayer juí con el Betito a una cafeteria del WTC. Él eligió café caliente, Yo, siendo tan frío, pedí chocolate, por supuesto. Ya aplastados ante la mesita típica de cafetería, procedimos a hablar de negocios.
- Oye, Yuyis, di la verdad, ¿tú eres emo, no wey? - le pregunté directo, para darle la señal de que conmigo las cosas son claras. Es la pregunta inicial que todo libro sobre negociaciones debería tener, obvio.
- No, Yuyis, je, je, je ... ¿por qué?
- No, nomás se me ocurrió.
Aclaradas las cosas, con la certidumbre de que nadie se iba a poner sensible, de ahí en adelante platicamos del Yuyis business que traemos entre manos. Pero yo creo que en un universo paralelo, Betito es emo.
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Y ahora que es verano, una improvisada sección turística para conocer el defe sin salir de casa, le voy a hacer al cronista urbano de petatiux.
En el WTC, en la sala de entrada del edificio, hay esto:
No me preguntes qué es, yo nomás pensé que es como un tótem de las tribus de comerciantes de la actualidá.
Además está esto:
No sé lo fregado que tiene que estar uno para poderse sentar ahí, pero en el WTC fueron tan amables como para ponerlo para quien lo pudiera necesitar.
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En mi pueblo, hay ciertas horas en las que puedes salir sensatamente en auto sin quedar atrapado en el tránsito de los insensatos, me refiero a un par de horas durante la madrugada. Por lo que debí usar el sistema de transporte correctivo que nuestro gobierno local gestiona para mi periplo comercial.
Aquí es la estación del metrobus frente al WTC, para ser las tres de la tarde no estaba tan atascada. El señor morenito, sentado a la derecha, no sé quién sea.
Por la ventana de la estación se ve el edificio del WTC. Desde mi inflancia, cuando el edificio era el hotel de México, siempre hace que me acuerde del robot que dice "¡¡¡Peligro, peligro!!!". ¿Cómo es que un espacio de anuncio espectacular esté disponible en esta zona?, ¿la crisis? o ¿precios manchados?
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El regreso a Tlatelolco fue tranquilo, y desde la ventana del microbus, al ver todos los automovilistas sufriendo en Insurgentes, amontonados para avanzar, me permití pensar: "¡¡¡Jodidos!!!"
Si está mucho mejor que andar en microbus. Pero hay horas en que el metrobus causa sufrimientos a chingos. Lo más maravilloso es que no hay que atenerse al estruendoso gusto musical de un microbusero.
Esta es una vista de la estación del metrobus junto a la unidad habitacional de Tlatelolco, donde ya casi llegué a mi cantera, a la torre de ahí le llaman la Torre Insignia, pero Keko y yo le decimos la torre picuda, está en venta, por si alguien se interesa, a mí me gusta para cuartel de supervillano. Los coches no están en venta.
Yo fui escuincle, hace ya tiempo, pero creo que nací sabiendo todo lo que sé ahora. Y había una animación, Kum Kum, que me gustaba bien retemucho en el canal cinco, me tenía que aguantar al tío Gamberrín antes de cada programa, pero valía la pena, ciertas veces.
A Kum Kum no le volví a ver desde entonces, supongo que a los videos originales se los llevó la jodida en el temblor del 85, junto con la señorita Cometa.
Ya no me acuerdo si el inicio del programa que veía en el cinco era cantado en japonés o era la versión hecha instrumental a recortones del tema, me inclino a suponer que era la cantada:
Aunque la verdad, sufro ligeramente un chingo de no recordar bien.
Seguro la mayoría de mis lectores no estaban enterados de esta animación, porque casi todos son unos niños, encantadores, pero niños al fin, que vienen a tocarme con una ramita a ver si todavía estoy vivo y a veces leen las remembranzas de este viejo nostálgico que echa desmadre en verano ... y en las otras estaciones, menos en Hidalgo y Balderas porque siempre están engentadas.
No sé si ya lo escribí antes, que de los sonidos de guitarra eléctrica que más me gustan, pero así, a lo cabrón, es el de Charlie Burchill, pero bien bien cabrón, me puedo detener a media calle si lo escucho en alguna ventana o en alguna tienda de discos. Hasta me puedo dejar de jalar la ... me provoca detener mis estiramientos calisténicos si suena en algún lado o me acuerdo de sus rolas. Así de mucho. Me cae que qué bueno que no ha sonado cuando estoy cumpliendo mis obligaciones matrimoniales o cuando estoy en la fila de las tortillas.
Hay otros guitarreros que me laten a lo bruto, como Mark Knopfler, (qué curioso, los dos son de Escocia), como David Rhodes, Daniel Lanois, el Gilmour, Steve Rothery, y un chingo de otros, pero un día, por ahí del 91, llegué a la conclusión de que Charlie Burchill tenía el sonido más elegante y poderoso, nomás con unas cuantas notas largas ya me enchinaba el cuero.
Yo creo que Charlie Burchill entra en la categoría de músicos minimalistas, porque no es un wey de pasarse con los dedos por toda la escala tonal en el menor tiempo posible, sino que es muy económico de notas y variaciones, pero suena como pinche drama griego. Con decirte que yo creo que la única vez que Edge se le acercó a Charlie Burchill fue solamente en All I Want Is You, y no va a faltar el yutuniano que no quiera que le toque a Edge, pero me arriesgo a decirlo, cómo chingados no.
Hay otra cosa que le admiro a Charlie Burchill, y su banda, y es que hay un trabajo de grabación notoriamente superior en sus discos, no hay que ser audiófilo para notarlo, para comparar, tú puedes poner el disco que quieras, como el Soul Cages de Sting, que debe ser uno de los álbumes mejor grabados del universo y algunas partes de Europa, y luego pones uno de Simple Minds, y sientes la patada del sonido, una nitidez y un punch pero de los bravos, no me refiero al ruido saturado del metal, sino a la claridad de medios-altos y el empuje de graves bien combinados.
Y es por todo ese rollo, en un acto de devoción impulsiva y animal, que orita voy a poner aquí un video bien chundo, con la mala calidad de un VHS magnetizado, pero que tiene la particularidad de que el sonido de Charlie Burchill se aprecia en grande. Y yo creo que ya lo escribí antes, que de los sonidos de guitarra eléctrica que más me gustan, pero así, a lo cabrón, es el de Charlie Burchill.
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Y de una vez, va otro, porque ando bien prendido.
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Se declara oficialmente el desmadre de las vacaciones de verano en este blog, el poco decoro que quedaba se va de descanso y mi mayor deseo es que yo lo disfrute ... y tú tambor. Aí nos wevos.
Voté, no había filas, fue cosa breve. Yo quería votar por Marillion, pero esa clase de candidatos todavía no son aceptados por acá. Marqué sin mucha esperanza los recuadros de uno de los partidos en las boletas, en cualquier caso se podría esperar que alguien quiera objetar de manera coloquial. Mi respuesta anticipada es: "Objete usté primero"
Ya con la tarea cívica realizada, poco antes de las seis de la tarde me llevé a la tribu a pasear por Reforma a ver si aún estaba el tianguis de plantas caras para babosear sin comprar, pero no. Reforma solamente tenía una lluvia de gotas gordas. Vuelta en U y alto, justo a un lado de la Diana Cazadora, que sigue luciendo tan buena como entonces.
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Metí el auto en un estacionamiento cercano al Zócalo, y paseamos con los turistas, esquivando pedigüeños (casi impositivos y sin impedimentos aparentes), uno en cada manzana. Siendo domingo, extrañamente había poca concurrencia en la exposición de los dinosaurios, "ora es cuando para que el Keko la vea y comience a estrenar su curiosidad de niño de seis años".
De cuando yo era escuincle para acá, el triceratops y el tiranosaurio rex siguen siendo los saurios característicos, los que salen adelante en la foto. Luego de un rato, Keko lamentó que el tiranosaurio no se comió de verdad a su víctima. Como Febe, la diminuta, ya conocía el sitio, se dedico a gruñirle a los animatrónicos, porque ella no tiene la fea costumbre de no responder los gruñidos que los mostros le dirigen.
Si vas, no dejes de mirar para arriba cuando estés en el salón de los saurios en huesos, los voladores son espléndidos.
En la tienda, Keko rogó por un dinosaurio de juguete, tiranosaurio o su primo con cuerno? ... mmm ... el primo con cuerno, que nos dijeron el nombre pero ya se nos olvidó.
Afuera de la exposición, a jugar con burbujas. A eso de las ocho de la noche, ya habíamos sacado un poco de recreo al domingo. A mi cuñada no le cayó luego luego el veinte de cuando le pregunté si alguno de la exhibición había sido su compañero de la escuela, pero dado el momento, hubo que evadir unos cuantos chingadazos.
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Son pertinentes las propuestas de Sender para el mecanismo democrático, me parece, excepto la segunda. Duras de implementar, pero pertinentes. Ha de haber algún modo de agobiar a los grillos con esta clase de ideas. A mí me gustaría mucho poder calificar el desempeño de cada grillo de manera electrónica, aquí en la red, y que el promedio de esa calificación se muestre en las siguientes campañas para cuando vaya a buscar su siguiente weso u optar por repetir.
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Qué rebuena está la Diana Cazadora.
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La foto es de Oswaldo Ordóñez que la publica en Flickr con licencia commons.
Hace ratito juí, con la diminuta Febe, a pagar el servicio del gas frente a Bellas Artes, la Gandhi taba cerrada y no me animé a entrar al Sótano (ya tiene mucho que no me meto a esas librerías ... como antes a babosear sin gastar), y la beba como que quería andar, así que llegamos hasta el Zócalo, como no había mucha fila para entrar a ver la exposición de los dinosaurios, nos metimos (no hay que decirle a Keko porque seguro se encabrona de haber sido omitido). Y resulta que estaba muy entretenido el asunto. Ahora quiero un chingo de dinosarios de juguete y uno que otro para armar.
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Es más divertido imaginar que las criaturas fosilizadas son humanos extintos y que los visitantes del museo son seres insectoides que dicen "mira, Lupe, qué pinche animal más raro" y cosas así.
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En el módulo de información turística del Zócalo no habían mapas de museos en el centro histérico, que conste, yo hice el intento de comenzar a ser menos inculto, pero el mundo se me puso en contra.
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Hay un viento que zumba entre los árboles bien lúgubre, uy wey, terror a medio día, a ver si al rato Tlatelolco no es levantado por los aires y llevado a Pachuca, o pior, a Ecatepunk.